LOS QUE NOS OBSERVAN
¿Qué esconde realmente el pasado de un hombre ordinario cuando las respuestas empiezan a desmoronarse ? Una inquietante historia donde la frontera entre lo humano y lo desconocido comienza a desaparecer .
Capítulo 1
Matías: ¿Vendieron la casa?
Roberto: Sí.
Matías: ¿Así nomás?
Roberto: Así nomás.
Matías miró por la ventana. La casa de enfrente llevaba semanas vacía, pero esa tarde había cajas apiladas junto a la puerta.
Matías: Pensé que se iban a quedar.
Marta: Nosotros también.
Matías: ¿Y qué pasó?
Marta: Nos avisaron.
Matías: ¿Quiénes?
Roberto: Ellos.
Matías soltó una pequeña risa.
Matías: ¿Los extraterrestres?
Roberto: No te rías.
Matías: No me estoy riendo de ustedes.
Marta: Sí te estás riendo.
**Marta dejó una taza sobre la mesa y se sentó frente a él.**
Marta: Hace ocho meses empezamos a recibir información.
Matías: ¿Información de quién?
Marta: De alguien que no vive acá.
Matías: ¿Un mensaje?
Roberto: Primero fueron sueños. Después voces. Después las luces.
Matías: ¿Qué luces?
Roberto: Las que aparecen sobre el campo.
Matías: ¿Las vieron ustedes?
Marta: Sí.
Matías: ¿Una nave?
Marta: Nunca vimos una nave.
Matías: Entonces, ¿qué vieron?
Marta: Luces.
Matías: Eso puede ser cualquier cosa.
Roberto: También pensamos eso.
Marta: Hasta que empezamos a saber dónde iban a aparecer.
Matías: ¿Cómo?
Marta: Nos lo decían antes.
Matías: ¿Y acertaban?
Roberto: Siempre.
Matías dejó de sonreír.
Matías: ¿Por qué vendieron todo?
Roberto: Porque nos dijeron que teníamos que irnos.
Matías: ¿Quiénes?
Roberto: El comandante.
Matías: ¿Comandante de qué?
Marta: No sabemos.
Matías: ¿Y ustedes le creen?
Marta: Ya no sabemos qué significa creer.
Capítulo 2
Roberto: Nuestra inmobiliaria funcionaba bien.
Matías: Lo sé.
Roberto: Vendimos los terrenos, la oficina, la casa.
Matías: ¿Para ir a dónde?
Roberto: A San Gregorio.
Matías: ¿Y qué van a hacer ahí?
Marta: Abrir un negocio.
Matías: ¿Porque el comandante se los pidió?
Roberto: Porque nos dijo que era necesario.
Matías: ¿Necesario para qué?
Marta: Para que pudiéramos estar preparados.
Matías: ¿Preparados para qué?
Marta: Para el contacto.
Matías: ¿Contacto con ellos?
Marta: Sí.
Matías: ¿Y por qué ustedes?
Marta: No somos los únicos.
Matías: ¿Cuántos son?
Marta: No sabemos.
Matías: ¿Cómo pueden no saberlo?
Marta: Porque primero investigan a las personas.
Matías: ¿Investigan?
Marta: Antes de acercarse.
Matías: ¿Qué investigan?
Marta: Todo.
Matías: Eso no significa nada.
Marta: Tu casa. Tu familia. Tus hábitos. Lo que pensás cuando estás solo.
Matías: ¿Y cómo saben lo que pienso?
Marta: Todavía no sabemos.
**Roberto miró el reloj.**
Roberto: No deberías quedarte mucho tiempo.
Matías: ¿Por qué?
Roberto: Porque hoy también van a aparecer.
Matías: ¿Las luces?
Roberto: Sí.
Matías: ¿A qué hora?
Marta: A las 23:17.
Matías miró el reloj.
22:51.
Matías: Si aparecen, me quedo.
Roberto: No.
Matías: Quiero verlo.
Marta: Ese es el problema.
Matías: ¿Cuál?
Marta: Que ellos también quieren verte a vos.
Capítulo 3
A las 23:16, los tres estaban en el patio.El cielo estaba despejado.
Matías: No hay nada.
Roberto: Esperá.
23:17.
Una luz apareció sobre los árboles.
Matías: ¿Eso es un avión?
Marta: No.
La luz se movió hacia la izquierda.
Se detuvo.
Después volvió exactamente por el mismo lugar.
Matías: ¿Un dron?
Roberto: Mirá el reloj.
Matías: ¿Qué?
Roberto: 23:18.
Otra luz apareció detrás de la primera.
Matías: ¿Cuántas son?
Marta: Dos.
Matías: ¿Siempre hacen eso?
Marta: No.
Matías: ¿Entonces qué está pasando?
Marta: Están buscando.
Matías: ¿Qué?
Marta: A alguien.
Las dos luces descendieron lentamente.
Matías dio un paso atrás.
Matías: ¿Nos están viendo?
Roberto: Probablemente.
Matías: ¿Probablemente?
Roberto: No sabemos cómo funciona.
Matías: ¿Nunca se acercaron?
Marta: Una vez.
Matías: ¿Y qué pasó?
Marta: Nada.
Matías: ¿Nada?
Marta: Se quedaron encima de nosotros durante siete minutos.
Matías: ¿Y después?
Marta: Se fueron.
Matías: ¿Hablaron con ustedes?
Marta: No directamente.
Matías: ¿Entonces cómo saben que existe un comandante?
Marta: Porque Marta lo escucha.
Roberto miró a su esposa.
Matías: ¿Lo escuchás ahora?
Marta: No.
Matías: ¿Y cómo es?
Marta: No tiene voz.
Matías: Entonces, ¿cómo lo escuchás?
Marta: Lo entiendo.
Capítulo 4
Al día siguiente, Matías volvió a la casa.Marta estaba sola.
Matías: Necesito preguntarte algo.
Marta: Preguntá.
Matías: ¿Por qué te eligieron?
Marta: No me eligieron.
Matías: Roberto dijo que investigan personas.
Marta: Sí.
Matías: Entonces investigaron a alguien.
Marta: A todos.
Matías: ¿A mí también?
Marta no respondió.
Matías: Marta.
Marta: Sí.
Matías: ¿Desde cuándo?
Marta: Desde antes de que vinieras.
Matías: ¿Cuánto antes?
Marta: Desde que eras chico.
Matías: Eso es imposible.
Marta: Yo también lo pensé.
Matías: ¿Qué saben de mí?
Marta: Que no recordás algo.
Matías: ¿Qué cosa?
Marta: Eso no me lo dijeron.
Matías: ¿Quién?
Marta: El comandante.
Matías: ¿Y qué más?
Marta: Que algún día vas a recordar.
Matías: ¿Recordar qué?
Marta: De dónde venís.
Matías sintió un frío seco en la nuca.
Matías: Yo nací acá.
Marta: Eso es lo que dice tu documento.
Matías: ¿Qué querés decir?
Marta: Nada.
Matías: No. Decime.
Marta: El comandante no entiende el humor.
Matías: ¿Qué tiene que ver eso?
Marta: Le pregunté una vez por qué nunca se ríen.
Matías: ¿Y?
Marta: No entendió la pregunta.
Matías: ¿Y qué te respondió?
Marta: Me preguntó qué utilidad tenía reírse cuando algo era peligroso.
Matías: ¿Y vos qué le dijiste?
Marta: Que a veces los humanos nos reímos precisamente porque tenemos miedo.
Matías: ¿Qué dijo?
Marta: Que eso era una falla.
Matías: ¿Una falla?
Marta: Sí.
Matías: ¿De quién?
Marta: De nosotros.
Capítulo 5
Esa noche Matías estuvo solo en su casa.No podía dormir.
A las 02:13 se levantó y fue hasta el comedor.
Encendió la radio.
Nada.
La apagó.
Entonces escuchó una voz.
Extraño: Claudia está por llegar.
Matías se quedó inmóvil.
Matías: ¿Quién sos?
Silencio.
Matías: ¿Claudia?
El teléfono fijo comenzó a sonar.
Matías miró el aparato.
Sonó tres veces.
Atendió.
Claudia: ¿Matías?
Matías: Sí.
Claudia: ¿Está Roberto?
Matías: ¿Quién sos?
Claudia: Claudia.
Matías: ¿Claudia qué?
Claudia: ¿No te acordás de mí?
Matías: No.
Claudia: Entonces todavía no.
La llamada terminó.
Matías dejó el teléfono lentamente.
Cinco minutos después golpearon la puerta.
Matías no abrió.
Claudia: Matías.
Matías retrocedió.
Claudia: Soy yo.
Matías: ¿Qué querés?
Claudia: Hablar.
Matías: ¿Cómo sabías que estaba acá?
Claudia: Siempre estuviste acá.
Matías: ¿Qué significa eso?
Claudia: Abrí.
Matías: No.
Claudia: Está bien.
Silencio.
Después, pasos alejándose.
Matías esperó varios minutos antes de mirar por la ventana.
No había nadie.
A la mañana siguiente llamó a Roberto.
Matías: ¿Quién es Claudia?
Roberto: ¿Qué Claudia?
Matías: La mujer que me llamó anoche.
Roberto: No conocemos a ninguna Claudia.
Matías: Marta dijo ese nombre.
Roberto: Marta está durmiendo.
Matías: Roberto, escuché una voz antes de que llamara.
Roberto: ¿Qué voz?
Matías: Dijo que Claudia estaba por llegar.
Roberto no respondió.
Matías: ¿Roberto?
Roberto: ¿La viste?
Matías: No.
Roberto: Entonces no abras si vuelve.
Matías: ¿Por qué?
Roberto: Porque nosotros nunca te hablamos de Claudia.
Capítulo 6
Matías encontró las fotografías esa misma tarde.Buscaba documentos viejos en una caja que pertenecía a su madre.
Había fotografías de cumpleaños, viajes y familiares.
En una de ellas apareció él.
Tenía unos seis años.
Detrás estaba la casa donde vivía entonces.
Matías dio vuelta la fotografía.
Había una fecha.
1987.
Se quedó mirando el número.
Su madre había muerto cuando él tenía treinta años.
Nunca había hablado de esa fotografía.
Buscó otra.
1988.
Otra.
1989.
En todas aparecía el mismo detalle.
Una mujer estaba al fondo.
Rubia.
Delgada.
Siempre mirando hacia la cámara.
Matías acercó la fotografía a la lámpara.
La reconoció.
Era Claudia.
Pero Claudia parecía exactamente igual que en la noche anterior.
Matías llamó a Roberto.
Matías: Encontré algo.
Roberto: ¿Qué?
Matías: Fotografías.
Roberto: ¿De qué?
Matías: De cuando era chico.
Silencio.
Matías: Ella aparece en todas.
Roberto: ¿Quién?
Matías: Claudia.
Roberto respiró profundamente.
Roberto: Andate de tu casa.
Matías: ¿Por qué?
Roberto: Ahora.
Matías: Decime qué está pasando.
Roberto: No puedo.
Matías: Sí podés.
Roberto: No.
Matías: ¿La conocías?
Roberto: Sí.
Matías: ¿Desde cuándo?
Roberto: Desde antes de conocerte.
Matías: Eso no tiene sentido.
Roberto: Para nosotros tampoco.
Matías: ¿Quién es?
Roberto: No lo sabemos.
Matías: ¿Es humana?
Roberto: No estamos seguros.
Matías: ¿Y por qué aparece en mis fotos?
Roberto: Porque te estaba observando.
Matías: ¿Desde 1987?
Roberto: Sí.
Matías: Yo nací en 1981.
Roberto: Lo sé.
Matías: Entonces tenía seis años.
Roberto: Lo sé.
Matías: ¿Qué quería de mí?
Roberto: Esperar.
Matías: ¿Esperar qué?
Roberto: Que recordaras.
Capítulo 7
Matías volvió a mirar la fotografía.La mujer del fondo parecía estar sonriendo.
No una sonrisa humana.
Una sonrisa demasiado quieta.
El teléfono volvió a sonar.
Matías no atendió.
Sonó una segunda vez.
Una tercera.
Después se detuvo.
La pantalla mostró un número desconocido.
Minutos después recibió un mensaje.
Claudia: Ya recordaste una parte.
Matías: ¿Qué parte?
La respuesta llegó inmediatamente.
Claudia: Que no naciste acá.
Matías dejó caer el teléfono.
Afuera, una luz apareció sobre la casa.
Después otra.
Y otra.
Matías apagó todas las luces.
Las ventanas comenzaron a iluminarse desde afuera.
No había ruido.
Solo una claridad blanca que atravesaba las cortinas.
Matías: ¿Qué quieren?
La voz respondió desde el interior de la casa.
Claudia: Nada que no hayas tenido antes.
Matías se dio vuelta.
Claudia estaba parada en el pasillo.
Era idéntica a la mujer de las fotografías.
Matías: ¿Cómo entraste?
Claudia: Nunca entré.
Matías: Te vi.
Claudia: No.
Matías: Estás acá.
Claudia: No exactamente.
Matías retrocedió.
Matías: ¿Qué sos?
Claudia: Una respuesta.
Matías: ¿A qué?
Claudia: A una pregunta que todavía no hiciste.
Matías: ¿Quiénes son ustedes?
Claudia: Los que vinieron antes.
Matías: ¿Antes de qué?
Claudia: Antes de ustedes.
Matías: ¿Ustedes nos crearon?
Claudia no respondió.
Matías: ¿Nos modificaron?
Claudia: Algunos.
Matías: ¿Por qué?
Claudia: Para que pudieran vivir acá.
Matías: ¿Entonces somos extraterrestres?
Claudia: No.
Matías: ¿Qué somos?
Claudia: Lo que quedó.
Matías: ¿De qué?
Claudia miró hacia la ventana.
Las luces seguían inmóviles sobre la casa.
Claudia: De nosotros.
Matías: ¿Y por qué se fueron?
Claudia: No nos fuimos.
Matías: Entonces, ¿dónde están?
Claudia: Mirando.
Matías: ¿Desde dónde?
Claudia: Desde acá.
Matías: ¿Quién está mirando?
Claudia: Todos.
**Claudia señaló la ventana.**
Matías se acercó.
En el vidrio había decenas de reflejos.
No eran luces.
Eran rostros.
Rostros humanos.
Hombres, mujeres, niños.
Todos observándolo desde la oscuridad.
Matías se dio vuelta.
Claudia ya no estaba.
El teléfono volvió a sonar.
Esta vez Matías atendió.
Una voz desconocida habló.
Extraño: Matías.
Matías: ¿Sí?
Extraño: Ya podemos empezar.
Matías: ¿Qué cosa?
Hubo una pausa.
Extraño: A recordarte quién sos.
La llamada terminó.
Afuera, las luces comenzaron a descender.
Y por primera vez, Matías no sintió miedo.
Sintió que estaba volviendo a casa.

Comentarios
Publicar un comentario